|
El propietario de una empresa asturiana de la construcción
y dos técnicos especializados en prevención de riesgos
laborales se sientan hoy ante el juez por la muerte, en febrero
de 2001, de un obrero de la citada empresa a consecuencia de las
lesiones que sufrió cuando se encontraba trabajando en
unos chalés adosados en fase de construcción situados
en la urbanización de Villar, en la localidad luarquesa
de Almuña.
El fiscal solicita un año y medio de prisión por
un supuesto delito de homicidio imprudente para F. A. C. -dueño
de la sociedad- y los coordinadores de seguridad y salud B. F.
B. y A. R. L. M.
El ministerio público sostiene que el obrero fallecido,
J. J. S. J., estaba trabajando en un andamio a más de dos
metros de altura cuando se precipitó al vacío por
no existir medios de protección colectiva como barandillas
o redes de seguridad. Además, el operario carecía
de cinturón de seguridad, siempre según el fiscal,
quien sostiene que J. J. S. J. sufrió heridas que determinaron
su posterior fallecimiento.
La acusación detalla que F. A. C., además de ser
el titular de la empresa constructora, era el encargado de las
obras de los mencionados chalés, mientras que B. F. B.
y A. R. L. M. no habrían ordenado ni vigilado la adopción
de las medidas de seguridad adecuadas para evitar la caída
de los trabajadores.
Además del año y medio de prisión para cada
uno de los acusados, el fiscal pide que indemnicen con 60.000
euros a la madre del fallecido y con 12.000 euros a cada uno de
sus tres hermanos, menores de edad.
05/05/2005 - La Nueva España
|