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El jefe y el encargado
de la construcción de 31 unifamiliares en Puerto Real han
sido condenados a penas de un año de prisión como
responsables de la muerte de un albañil sobre quien cayó
una cuba que estaba siendo izada por una grúa.
La sentencia del
Juzgado de lo Penal número 4 de Cádiz, que también
condena al gruista por una falta leve de imprudencia, afirma que
la dirección de la obra, en la que no había Plan
de Seguridad cuando ocurrió el accidente, impuso un método
peligroso para introducir los materiales en el inmueble en construcción
y puso así en grave riesgo a los trabajadores con una cadena
de incumplimientos de la normativa.
La resolución
asegura también que el jefe de obra y el encargado "primaron
las urgencias y necesidades de la empresa constructora para la
que trabajaban" sobre las "consideraciones de seguridad
en cuanto al método de trabajo empleado y en la formación
de los trabajadores".
"El descuido
en materia de seguridad era tan alto" en la obra, explica
el juez, "que la regla era que en todos los huecos interiores
y exteriores, así como en los tejados, faltaran las vallas
de protección conocidas como quitamiedos que debían
impedir, con su altura mínima de 90 centímetros
y barra intermedia, las precipitaciones de los trabajadores".
Ramón Ramírez
Dorantes, el albañil fallecido, tenía 24 años
de edad, era soltero y residía con sus padres. El 19 de
marzo de 1996 estaba trabajando en la obra y cuando la cuba que
izaba la grúa le cayó encima se encargaba de recoger
ladrillos apilados en un patio para llevárselos a compañeros
que se hallaban en el interior de las casas en construcción.
La sentencia, dictada
por el magistrado José Ignacio Barangua, relata que lo
adecuado hubiese sido que los materiales fuesen introducidos en
la obra por huecos dejados en las fachadas de las viviendas unifamiliares,
pero que la dirección de la obra impuso el uso de grúas.
Y ello de modo que el gruista dirigía la grúa estando
de pie sobre el tejado, sin valla de protección, y los
albañiles trabajaban sin un plan que les impidiese estar
bajo la carga izada.
El juez anota que
el jefe de obra y el encargado, B.F. y A.D., sabían que
no se les había facilitado a los trabajadores formación
respecto a las medidas de seguridad que debían adoptar.
Y señala que esos dos acusados no les indicaron a los trabajadores
el método adecuado para introducir materiales en la obra
ni colocaron carteles o vallas que impidiesen el paso al patio
mientras trabajaba sobre él la grúa.
La sentencia condena
a cada uno de los dos responsables de la obra a seis meses de
prisión por un delito de homicidio por imprudencia y a
otros seis meses de cárcel por un delito contra los derechos
de los trabajadores. La resolución puede ser recurrida
ante la Audiencia Provincial.
14/07/2004 - Diario
de Jerez
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