Las principales causas son:
El mercado está dominado por grandes empresas de prevención, que no tienen problema en encontrar recién titulados sin experiencia para comenzar a trabajar. Con este principio, no les interesa retener a los profesionales y menos pagarles sueldos competitivos.
La administración no valora, o muy poco en las licitaciones, la experiencia profesional de los coordinadores, sino que puntúa por el número o tipo de obras realizadas por las empresas concursantes, fomentando así, la precariedad profesional.
Todavía no está plenamente implantada la cultura de la prevención en las obras de construcción, y ni el contratista, ni el promotor tienen plena conciencia de los problemas, multas y tiempo que ahorra un buen coordinador de seguridad en la realización de su trabajo.
La existencia de “profesionales” que admiten ser nombrados coordinadores de seguridad para un número tal de obras que les resulta imposible poder realizar su trabajo con unas condiciones mínimas de calidad.
Esperemos que todos estos problemas se vayan solucionando poco a poco, y que esta rama de la prevención de riesgos se aleje de la falta de calidad y profesionalidad, cualidades hoy en día, muy extendidas en la prevención de riesgos laborales. |